Hay tres diámetros: 30.9, 31.6 (el más común) y 34.9 mm. El diámetro de la tija debe coincidir con el interior del tubo de sillín. Puedes subir con un casquillo reductor (montar una 30.9 en un cuadro de 31.6), pero nunca bajar: una tija más gruesa que el tubo no entra. El 34.9 es más reciente y rígido, para droppers de mucho recorrido. Es el primer dato de qué dropper te entra.
El diámetro es el filtro número uno: si no coincide (o no se puede reducir con casquillo), no hay nada que hablar.
Lo más rápido: mira el grabado de tu tija actual, casi siempre lleva impreso "30.9", "31.6" o "34.9". Si no, mide con calibre el diámetro interno del tubo de sillín. El 31.6 es el estándar dominante; el 30.9 es frecuente en cuadros antiguos o de gravel; el 34.9 es lo nuevo de gama alta.
La regla práctica: con un casquillo reductor puedes montar una tija más fina en un tubo más ancho (30.9 → 31.6, o 31.6 → 34.9). Lo que no se hace es lo contrario: una tija de 31.6 no entra en un tubo de 30.9. Por eso, si dudas, mide antes de comprar.
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30.9, 31.6 (el más común) y 34.9 mm. Debe coincidir con el interior del tubo de sillín.
Más fino sí, con casquillo reductor. Más grueso que el tubo, no.
Tubo más rígido, pensado para droppers de mucho recorrido en cuadros modernos.
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